La calefacción con combustible

Optar por la calefacción con combustible supone multiplicar las ventajas...

Principalmente económicas, ya que el gas propano o butano supone un auténtico costo en el uso. Sobretodo en invierno, o en las regiones frías, cuando hay que cambiar la bombona cada 4 ó 5 días de promedio.

Ahorra usted al tiempo que cuenta con una autonomía confortable (consumo a plena potencia de 0,5 L/hora máximo).

Llene el depósito y olvidese del reabastecimiento

¡Libérese definitivamente de la tarea de reabastecimiento!

No olvide que a veces es difícil encontrar el gas y otras veces las conexiones no son compatibles (en el extranjero especialmente). El gasóleo es sin embargo más fácil de encontrar en todas las carreteras del mundo.

¡Simplifique el viaje!

¿Quién no ha conocido los problemas de cambiar una bombona en plena noche y con mucho frío? Con Challenger se simplifica la vida a bordo... un vistazo hacia el indicador de combustible y nunca más se asustará por el nivel de una bombona. En CHALLENGER, la manipulación de las pesadas bombonas es algo raro: sólo la utilización del frigorífico, de la cocina y a veces del calentador sigue asociada a la alimentación de gas.

Ganancia de peso y de espacio

Si Challenger ha optado por la calefacción con combustible, también es para aumentar la carga útil del vehículo. 2 bombonas de 13 kg pesan en realidad 52 kg (13 kg corresponden en realidad al contenido), y prescindir de una de ellas supone una ganancia significativa en peso. Al llevar una sola bombona, se recupera peso y espacio de almacenamiento.

Piense en su confort

Mientras que el gas necesita un circuito protegido que corta la alimentación en caso de choque, la calefacción con combustible se puede utilizar en circulación, permanentemente y con total seguridad. Cuando llegue a destino valorará sin duda disponer de un espacio calentado para su confort.

Contrariamente a la mayoría de nuestra competencia, en Challenger esta solución va de serie. ¡Algunos ni tan siquiera la proponen como opción!